Novela Realismo

Henri Beyle

Publicado el 12 de Enero, 2026

Rojo y Negro

Resumen y Contenidos

La novela de "Henry Beyle" (Stendhal) Rojo y Negro, presenta un juego antitético en el genoma general de la obra. Una yuxtaposición de contrarios que vendría a representar una serie de conceptos que se exploran bajo 2 ejes primordiales.

Julian Sorel (Protagonista) en tanto que vanidoso y amante.

Dividiremos el esquema de la obra en 3 andamiajes:

  • Paraje Pasional
  • Paraje Individual-personalista
  • Paraje Vanidoso-psicosocial

Paraje Pasional

Resumen general: Julian se convierte en el preceptor de los hijos de M. Renal, y poco después fue desarrollando sentimientos hacia Mme. Rênal. Poco después, en lo que el protagonista se desarrolla en su entorno noble y aristócrata, y se va desenvolviendo bajo estos, el Marqués termina por saberlo, sumado a la culpa religiosa que desarrolla Mme. Renal, todo se va desvaneciendo, hasta que Julian es enviado, junto al padre Pirard.

Contenidos
Julian durante este paraje se nos introduce como un joven sin mucha idea del mundo, encerrado en sus escritos y enseñanzas teologales. Cabe recalcar que el personaje no se muestra como un creyente religioso, más bien como un perspicaz exégeta (o más bien un memorioso peculiar), siempre se muestra indiferente ante su fe y solo es hasta el final de la novela donde explicita esta hipocresía para con la fe religiosa (Pág. 616 y 617 o antes, 254).

A medida que su relación con Renal iba subiendo de cierto tono, se veía cada vez más confrontado con el estatus en el que implica iniciar una relación con alguien muy diferente de su posición social. J. Sorel se siente constantemente menos por su origen humilde y pobre, lo que lo lleva a tener ciertos prejuicios con respecto a ciertas acciones que malinterpreta como una condescendencia para con su estatus social. Esta bifurcación de opciones que ve (entre que esa acción signifique o bien un acto de amor o bien de condescendencia) se entrelaza también con su patología de percibir ese tira y afloja con Renal como subproducto de una guerra fría que gana el que menos se subyugue.

Libro I - Capítulo XI

Hacia el final del desarrollo, lentamente, se va suavizando llegando al punto de querer o ignorar esta patología, dando por fin rienda suelta a su amor más profundo.

Se ve interrumpido, sin embargo, por la consiguiente situación noble, donde se ve obligado a abandonar su trabajo y encaminarse a otro sitio.

Por su parte, Mme. Renal desarrolla una culpa producto de su fanatismo y devoción religiosa. Tal y como desenvuelve la narración su personaje, hasta la llegada de Julian no sintió tal sentimiento de pasión amorosa (sin contar a sus hijos). Renal tiene una lucha interna, donde también se ve condicionada por la posición social, y al igual que Julian, a reprimir y esconder lo más posible. Por azar o desgracia, sus hijos caen enfermos, y Renal comienza a hacer una teología de toda su situación de infidelidad, asociando la desgracia y su castigo con su pecado y su mal actuar para con su marido. Esto solo empeoró la situación, hasta que finalmente Julian tuvo que marcharse.

En primera instancia, hay que resaltar que Mme. Renal también hacia el final de la novela termina por desalojar esas patologías-teológicas o, como mínimo, prescinde de ellas. Tal parece que su amor es incluso más grande que su fe. Con Julian Sorel pasa lo mismo, pero él no estuvo subsumido a una fe religiosa, sino a la vanidad psico-social.

Paraje Individual-Personalista

Resumen General: Julian Sorel llega con recomendación de Chelán a la Iglesia del Padre Pirard. Es aquí donde Julian pasa cierto tiempo relacionándose; recordemos que al menos en su origen no parecía tener un círculo de personas, así que se verá expuesto a relaciones junto con otros que también asistían a las clases teológicas. Sea por azar o destino, Sorel no empezó muy bien sus relaciones, hasta el punto de recibir el mote de "Martín Lutero" (terrible bullying, si me lo preguntan, no puede haber mayor insulto). No fue hasta después de ciertos eventos que empezó a conectar y no desagradar a sus compañeros. Un día, Julian termina por agradar generalmente hasta el punto de que eso dio la consecuencia de que terminara siendo remitido a trabajar con M. Mole (gracias al padre Pirard). No sin antes tener ciertos encuentros con Mme. Renal, los cuales comentaremos ahora.

Contenidos
En este paraje, la mayor parte de la narración focaliza de forma descriptivista toda la situación del protagonista. Si bien resalta y focaliza su melancolía, a diferencia de antes no muestra mucha emotividad, y se entiende, dado que Julián en este paraje se siente más solitario aún; su orgullo y desasosiego siguen presentes, y no parece desarrollar nada particularmente fuera de lo que es su fascinación y falta de orientación en el lugar donde ahora vive. Bajo esta óptica, el personaje solo encuentra una particularidad cuando vuelve a encontrarse con Renal: una haciendo servicio y otra, antes de trasladarse definitivamente a París.

Fue ahí donde verdaderamente Julian se deja llevar por su sentir y deja de patologizar una guerra, y también, a su vez, Renal deja su culpa a un lado con tal de despedirse de forma plena de su amor más grande.

"¡Tú tienes miedo! - le dijo ella —. Yo, en cambio, arrostraría sin pestañear todos los peligros del mundo. Sólo temo una cosa: el momento en el que me quede sola cuando tú te vayas"
Pág. 302

Y así concluye este paraje, sin pena ni gloria, pero necesario para desenvolver algunos aspectos nimios de la obra, y es en la última parte donde, al fin, los contrastes siguen versando bajo ciertos signos que el autor denomina en ciertas formas que concibe el amor.

Paraje Vanidoso-Psicosocial

Resumen General: Julian pasa a trabajar para M. Mole y nuevamente se ve envuelto en el entorno noble y aristocrático. A diferencia de la primera vez, Julian esta vez se adapta de forma cuasi-perfecta, tanto así que se inventan su posible origen noble y maquillan su origen humilde. Tiene una guerra con Matilde, una guerra absurda-amorosa que culmina con él rindiéndose ante ella, y ella rindiéndose ante sí misma. Julian Sorel termina "ascendiendo" en la escala social y cada vez es más vanidoso. Su relación secreta con Matilde termina desarrollando los eventos del final, donde Julian comete un crimen, se lo adjudica de forma atroz y planifica una cuasi-redención. Aceptando su muerte y con ciertos encuentros fortuitos, que nos revelan una faceta del personaje más humana. Finalmente, desprovisto del orgullo y su patología, se deja ver un Julian sincero ante la inminente y eventual muerte.

Contenidos
Julian aquí cae por completo ante la vanidad y la superficialidad burguesa, y su nuevo desarrollo amoroso se ve envuelto entre la línea de lo meramente sexual y lo psico-social. El protagonista tiene muchos episodios narcisistas, donde parece que su único objeto de deseo es la sumisión o la idea de saber que una persona de estatus como el de Matilde cae ante la seducción de un humilde "dandy".

"¿Para qué negarlo? Quedaría ante sus ojos como un cobarde -se dijo al fin-. Perdería no solamente a la persona más brillante de la alta sociedad, como decían todos en el baile del duque de Retz, sino también el divino placer de verme preferido al marqués de Croisenois, hijo de un duque y que será algún día duque él también; un joven encantador que tiene todas las cualidades que a mí me faltan: talento, apostura, linaje, fortuna... Este remordimiento me perseguiría durante toda mi vida, no por ella, desde luego amantes nunca faltan"

"Pero solo hay un honor" (Corneille, El Cid, III) Pág. 428

Julian termina por embadurnarse de ideas netamente vanas, y es gracias al malintencionado orgullo de Matilde que Julian termina por subsumirse por completo en este páramo. Todo lo que al personaje en este desarrollo se ve netamente ligado a su amorío presente. Matilde, cuyo carácter contrapone al de Renal, también subyuga su amor a su orgullo, y no es hasta que Julian se entrega a la inercia que ella reacciona amándolo enteramente.

Julian, nuevamente con su patologización de las relaciones, ve en la seducción a otra dama la forma de hacer reaccionar a Matilde, escribiendo de forma frívola versos bañados en un vacío emocional. Lentamente, ese juego de egos y desengaños terminó por consumir a Julian y liberar a Matilde, quien a partir de cierta instancia se entrega de forma humilde, y no es hasta que Julian comete su acto atroz que retoma nuevamente su conciencia.

"Pero si en el disfrute de ese placer pongo tanta prudencia y circunscripción dejará de constituir un gozo para mí" - Lope de Vega / Cita de la Pág. 500

"...Y pensar que deseaba tan apasionadamente esta intimidad perfecta que hoy me deja tan frío... En realidad me siento más feliz cuando estoy solo que cuando esa muchacha tan hermosa comparte mi soledad..." - Pág. 587

Hasta después de ese incidente, Julian finalmente ve la vanidad en la que se ha metido. Todo lo pasado con Matilde representa un frío y solitario acompañamiento, que no escala más que una molestia, al no poder ver a su amor real deseado. Las interacciones de Julian con Renal en esta última parte nos revelan que ella aún lo ama, y Julian también; es más, nuevamente Renal abandona todo por Julian, prescinde de la martirización teológica. Julián, por su parte, hace teología, porque antes de que Renal abandonara todo por él, ella estuvo ausente.

"¡Qué locura discutir tan grandes problemas! Primero, soy hipócrita, como si aquí me estuviera escuchando alguien. Segundo, me olvido de vivir y de amar, cuando me quedan tan pocos días de vida... Por desgracia, Mme. de Rênal está ausente. Quizá su marido no la deje volver a Besançon para que no continúe deshonrándose. Esto es lo que me aísla, y no la ausencia de un Dios justo, bueno, omnipotente, incapaz de maldad y de venganza... ¡Ah! ¡Si existiera!... Yo caería a sus pies y le diría: 'He merecido la muerte, pero, Dios bendito, Dios bueno, Dios indulgente, devuélveme a mi amada'" - Pág. 618

Julian se ve envuelto en una sinceridad no vista antes; ahora más que nunca reconoce su ineptitud, ve las consecuencias de todo su vacío. Lentamente, los días acaban y solo le queda pensar en el porvenir de dos amores que aún están ahí para él, a pesar de que él está decidido a morir.

Julian acepta su muerte de forma plácida, pero siente un vacío, no uno "nihilista", "un Dios que no habita en él", pero tampoco uno "orgulloso", ser apresado y contrarrestado en su libertad, sino uno amoroso, uno que prescinde de toda patología, teología o estructura psico-social.

Acepciones generales de la obra en cuestión

  • Las citas mencionadas cumplen una función meramente descriptiva de la idea general de un capítulo, y muchas veces parece que el autor se inventa o adjudica ciertos pasajes a otro autor de forma arbitraria y sin explicación alguna.
  • No se espera que esta obra desarrolle el clásico cliché de un amor independiente de las convenciones sociales; es una obra que explora los ejes que el autor considera necesarios explorar del "amor".
  • Las implicaciones políticas y rasgos autobiográficos ya advertidos por Juan Bravo son ciertos, pero reducir esta obra a una mera auto-introspección biográfica sería reduccionista.

Crítica y desarrollo para una futura concepción del amor

Obviamente, esto no debe reducir el libro a una mera imperativa ante las convenciones sociales que impidieron los dos amores. O al típico mensaje de que el amor todo lo puede.

El libro parece converger en contraposiciones; esto deja entrever una enfatización plural entre los distintivos ejes que el autor deja desplegar en su historia.

Julian Sorel -> Cataliza 4 grados y/o preceptos del amor Stendhaliano

Amor - Pasión
- Primer desarrollo amoroso: Mme. Renal
Amor - Gusto
- Primer desarrollo amoroso: Mme. Renal
- - -
Amor - Físico
- Segundo desarrollo amoroso: Matilde
Amor - Vanidad
- Segundo desarrollo amoroso: Matilde

Para esclarecer conceptos de la novela, utilizo conceptos de "Del Amor", un dizque escrito filosófico con respecto al amor que Stendhal escribió. Dado que aún no terminé la lectura, versaré los puntos cardinales en base a lo mostrado en la novela, y es que Julian parece erigir estos puntos cardinales; se nos es evidente debido al notorio contraste de ambos amores.

La equivocidad en la que Stendhal plantea el amor nos da a pensar la forma en la que aborda la cuestión. Stendhal propone una multiplicidad del amor, una pluralidad entendida en grados en grandes rasgos. Julian durante toda la obra es la canalización general y milimétrica de los ejes bajo los cuales Stendhal propone que el amor actúa. Nos deja un sabor meramente expositivo; lejos de desarrollar cuestiones, muestra las cuestiones, lo cual peca de una superficialidad al menos si se instiga en una búsqueda de un concepto medianamente crítico. Y siendo una obra literaria cuyo fin no es el desarrollo científico, deja a la obra como un intento de re-exposición constante, una búsqueda para intentar re-imprimir ciertas vivencias del autor, terminando así, por decir nada.

El genoma sustancial de Rojo y Negro se ve mermado por insistencias autobiográficas y, aunque no sea netamente su objetivo, es evidente que en mayor medida afecta. Dejando a esta novela como un panorama de exposiciones amorosas sin ningún tipo de concreción crítica (porque los personajes no dialogan más allá de lo descriptivo) y no es sino hasta el final que Julian medianamente recoge parte del contenido y lo transparenta en sus reflexiones; pero ignorando esas escasas líneas, la visión general no deja de ser estéril.

Comentario y conclusiones generales

No es una obra increíble; mucho de su contenido material es meramente expositivo, focaliza tanto la descripción que esteriliza a los personajes en pos de una narración panorámica que, si bien muestra el conflicto general/particular que se desenvuelve en los diferentes conflictos (y si eres medianamente avispado, entenderás el subtexto general que abarca), no se permite una concreción particular. Julian y mucho de su multi-faceta no es hasta el final que se le da un diálogo de peso; Mme. Renal y Matilde se reducen a meros personajes funcionales, y nuevamente cumplen su carácter expositivo y representativo (concepción filosófica-conceptual más que simbología abstracta), pero aunque en general aplaudo su funcionalidad, no evito pensar que escasea de definiciones notorias en diálogos o monólogos de peso que pudieron darse durante la historia.

En general, una obra decente; de no ser por su instigación crítica a ciertos aspectos, no consideraría esta obra algo más que común o mediocre.

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